Pareciera que fueran mil años
los que han pasado desde aquella noche
en que mis ojos advirtieron su presencia...
Aún recuerdo como palpitaba el corazón
cuando mis pasos me acercaban
al dulce encuentro de la fatalidad y la ausencia...
Fatalidad por conocerle y no poder tenerle !
por desearle y no poder saciarme.
Ausencia por sólo tener el derecho a retenerle en mi memoria
y en cada pupila de mis ojos grabar su cara !
... Y hoy
en otra noche como aquella
le he vuelto a ver ...
La alegrÃa desde mi interior se reflejó en mi rostro
con la misma sensación y el mismo dolor.
Pero no vale la pena sentir lo que algún dÃa se sintió
alimentar un sueño que en pesadilla se convirtió.
Ni a la imaginación quiero ponerle alas
y en un cuarto oscuro dejé la libertad de pensar en ÉL
pues tengo la seguridad de que todo serÃa igual que ayer.
No es bueno sufrir...
es mejor morir a las ilusiones utópicas
que hundirse en el fango de las realidades ilusas.
Se ha vuelto a despertar su realidad en mÃ,
pero no dejaré que tome vuelo
y se haga dueño de mis pensamientos.
Existió un ayer donde el eje fue ÉL
pero no existirá un mañana donde por ÉL
mi vida se tiña de un gris panorama.