Nada...
Ni palabras, ni miradas.
Ni ganas de vivir, ni esperanza.
Ni una lágrima,
ni una señal,
ni una palmada.
Sólo voces ahogándose en la garganta.
Humo nublando las miradas.
Tierra resecando la esperanza.
¡Nada de nada!
VacÃo indómito,
tierra sin arboles,
rivera sin agua.
Mi cuidad se escucha a lo lejos...
evitándome!
pasando de mÃ, de mi nada.
¡Maldito sea este momento!
Mi casa es mi cárcel,
carceleros de mi alma son los fantasmas
que en mi agonÃa me arrebatan,
pero me tiran...
me dejan por no tener nada...
por no ser nada.
...Me dejo caer en mi cama,
bebiendo mi pasado a grandes sorbos,
dejando para el final algo delicioso...
una gota de eternidad
mezclada en un poco de agua...